
21 de junio de 2026
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Los chopos se multiplican en España porque producen pasta de papel y biomasa, pero su cultivo intensivo tiene un coste ambiental y de foco que merece atención.
En los últimos 20 años, la superficie de choperas en España ha crecido un 40%, hasta superar las 100.000 hectáreas. No es un capricho paisajístico: el chopo es el árbol más rentable del país, con una rentabilidad media del 8% anual, muy por encima de otros cultivos forestales.
El chopo crece rápido: en 12 años ya está listo para talar, mientras que un pino necesita 40. Eso lo convierte en la gallina de los huevos de oro para la industria papelera y de biomasa. Pero su expansión masiva tiene un coste: cada hectárea de chopera consume hasta 7.000 metros cúbicos de agua al año, el equivalente a 3 campos de fútbol inundados de agua. En un país con estrés hídrico crónico, eso no es un detalle menor.
Además, los chopos alteran los ecosistemas de ribera. Al ser especies de crecimiento rápido, desplazan a la vegetación autóctona y reducen la biodiversidad. Para el agricultor, es un negocio redondo; para el territorio, una apuesta de alto riesgo.
“100.000 hectáreas de chopos en España: un negocio del 8% anual que bebe 7.000 m³ de agua por hectárea y desplaza la biodiversidad de los ríos.