
20 de mayo de 2026
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China despliega hardware propio para producir tokens de IA a gran escala, reduciendo costes y dependencia de chips extranjeros. ¿Qué implica para el resto del mundo?
El coste de generar un token de IA en China podría caer un 90% en dos años si las nuevas “fábricas de tokens” con hardware propio se despliegan a escala. Pekín no solo quiere competir en modelos de lenguaje: está construyendo la infraestructura para producir inteligencia artificial como quien produce acero.
El token es la unidad básica de la IA generativa. Cada vez que un chatbot responde o una imagen se genera, se consumen tokens. Quien los produzca más barato y rápido tendrá una ventaja competitiva absoluta. China, con su propio hardware (chips como el Ascend 910B) y centros de datos masivos, está replicando el modelo que usó para dominar la fabricación solar o de baterías: escalar producción, bajar costes, controlar la cadena de suministro.
Para el usuario global, esto significa que los servicios de IA chinos (DeepSeek, Qwen, etc.) podrían ofrecer precios imbatibles, forzando a competidores occidentales a bajar los suyos o a innovar en eficiencia. Pero también implica un riesgo de dependencia: si el hardware y la infraestructura quedan en manos de un solo país, el acceso a IA barata podría condicionarse políticamente.
“China está a punto de producir tokens de IA al coste de una llamada telefónica local, redefiniendo quién domina la economía de la inteligencia artificial.