
9 de junio de 2026
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China produjo en 2024 más paneles solares de los que se instalarán en todo el mundo. El exceso hunde precios y quiebra fabricantes, pero acelera la transición energética.
En 2024, China produjo paneles solares suficientes para cubrir más de 1.000 GW de capacidad, mientras que las instalaciones globales apenas alcanzarán los 600 GW. El exceso es tan brutal que los precios se han desplomado un 50% en un año, llevando a docenas de fabricantes chinos a la quiebra.
China controla el 80% de la cadena de suministro solar mundial. Su sobreproducción no es un accidente: es una estrategia deliberada para hundir a la competencia occidental y dominar el mercado de energías limpias durante décadas. Pero el coste interno es altísimo: fábricas enteras cierran, se pierden empleos y la industria canibaliza sus propios márgenes.
Para el resto del mundo, el exceso tiene una consecuencia inmediata: paneles solares más baratos que nunca. El precio por vatio ha caído a niveles que hacen que la energía solar sea competitiva incluso sin subsidios en la mayoría de países. Sin embargo, la dependencia de un solo proveedor geopolíticamente tenso es un riesgo que pocos gobiernos están dispuestos a asumir.
“China fabricó en un año más paneles solares de los que el planeta puede instalar, hundiendo precios y quebrando a sus propios fabricantes, pero regalando al mundo la energía solar más barata de la historia.