
19 de junio de 2026
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Los directivos de OpenAI, Anthropic y DeepMind ya copan las reuniones del G7. El poder geopolítico se mide ahora en parámetros de inteligencia artificial.
En la última cumbre del G7, tres ejecutivos de inteligencia artificial —Dario Amodei (Anthropic), Sam Altman (OpenAI) y Demis Hassabis (DeepMind)— acapararon más atención que los propios jefes de Estado. Las cámaras ya no buscan a los mandatarios, sino a los hombres que controlan los modelos que redefinen la economía y la seguridad global.
El G7, foro de las siete democracias más industrializadas, solía ser el escenario donde se decidía el rumbo del mundo. Ahora los líderes políticos invitan a los directivos de IA como asesores casi obligados. La razón: sin su conocimiento técnico, las decisiones sobre regulación, inversión y defensa quedan cojas.
El poder blando se ha desplazado. Ya no basta con tener ejército o PIB; hay que tener el mejor modelo de lenguaje. Y quienes lo poseen no son presidentes, sino fundadores de startups valoradas en cientos de miles de millones.
“En el G7 de 2025, los CEOs de IA ocuparon el centro del escenario mientras los líderes mundiales quedaban en segundo plano.