
15 de junio de 2026
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El mayor experto en identificar deepfakes admite que ya no puede distinguirlos. La tecnología ha superado al ojo humano.
Hany Farid, el científico forense digital más respetado del mundo, acaba de admitir que ya no puede identificar deepfakes con fiabilidad. Su herramienta principal —el ojo humano entrenado— ha quedado obsoleta frente a la nueva generación de vídeos generados por inteligencia artificial.
Farid lleva dos décadas desarrollando métodos para detectar manipulaciones digitales. Fue clave en desenmascarar montajes fotográficos y vídeos trucados. Pero los deepfakes actuales, creados con modelos como Sora o Stable Video Diffusion, han alcanzado un nivel de realismo que engaña incluso al mejor experto.
Esto no es un problema técnico menor. Significa que, para el ciudadano medio, cualquier vídeo puede ser falso sin que exista forma visual de demostrarlo. La confianza en el registro audiovisual —la base de pruebas en tribunales, periodismo y redes sociales— se desvanece.
“El mayor experto en deepfakes ha dejado de confiar en sus ojos: la única defensa contra la desinformación visual es la verificación técnica, no la intuición.