
4 de mayo de 2026
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Un estudio revela que el café modifica la microbiota intestinal y, con ella, tu cognición y estado de ánimo. La decisión de beberlo o no es más personal que nunca.
Un estudio publicado en Nature Communications siguió a 62 adultos durante fases de consumo normal, dos semanas de abstinencia y reintroducción controlada de café con cafeína o descafeinado. Resultado: el café altera la composición de la microbiota intestinal, y esa alteración se correlaciona con cambios en la cognición y el estado de ánimo. La cafeína no es la única protagonista.
Durante años hemos debatido si el café es “bueno” o “malo”. Este estudio entierra esa simplificación: el efecto depende de cómo tu microbioma procese los compuestos del café. Personas con diferente flora intestinal obtendrán beneficios distintos —o incluso efectos opuestos— de la misma taza.
Además, tanto el café con cafeína como el descafeinado mostraron efectos positivos (mayor producción de butirato, un ácido graso antiinflamatorio) y también compensaciones: los no bebedores presentaron menor impulsividad y presión arterial más estable. La decisión de beber café deja de ser binaria y se vuelve personalizada.
“El café no es bueno ni malo: es un modulador de tu ecosistema interno, y solo tú puedes descifrar si te sirve.