
7 de junio de 2026
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Barcelona reemplazará el asfalto tradicional por restos de aceituna y madera, logrando una reducción del 76% en emisiones de CO2. Un giro radical en infraestructura urbana.
El ayuntamiento de Barcelona ha anunciado un plan para sustituir el asfalto tradicional por un material fabricado con restos de aceituna y madera reciclada. El objetivo: reducir hasta un 76% las emisiones de dióxido de carbono asociadas al pavimento urbano.
El asfalto convencional es uno de los materiales urbanos con mayor huella de carbono. Su producción requiere altas temperaturas y derivados del petróleo, y su ciclo de vida genera toneladas de CO2. Barcelona, con más de 1.000 kilómetros de calles, se enfrenta a un reto climático mayúsculo: cada metro cuadrado de asfalto renovado puede marcar la diferencia.
La apuesta por residuos locales —aceitunas de la industria alimentaria y madera reciclada— no solo reduce emisiones, sino que evita el vertido de estos desechos. Es un ejemplo de economía circular aplicada a gran escala.
“Barcelona reducirá un 76% las emisiones de CO2 de sus calles usando restos de aceituna y madera reciclada para fabricar el asfalto.