
17 de mayo de 2026
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El ruido del tráfico marítimo ha aumentado 32 veces en 50 años. Las ballenas ya no se comunican: gritan para sobrevivir. Esto es lo que puedes hacer.
El ruido del tráfico marítimo en el Estrecho de Gibraltar ha aumentado 32 veces en los últimos 50 años. Las ballenas ya no pueden comunicarse con su canto: se han visto forzadas a "gritar" para ser escuchadas, según un estudio de la Universidad de Cádiz. El océano se ha convertido en un infierno acústico del que no podemos escapar porque apenas somos conscientes.
El sonido viaja cinco veces más rápido en el agua que en el aire. Para las ballenas, el oído es su sentido principal: lo usan para orientarse, encontrar comida, aparearse y criar a sus ballenatos. Cuando el ruido de los motores, las hélices y los sonares supera los 120 decibelios, su mundo colapsa.
En el Estrecho de Gibraltar pasan cada año más de 100.000 buques. Es una de las rutas marítimas más transitadas del planeta. Las ballenas que habitan la zona —cachalotes, rorcuales, calderones— han tenido que duplicar la frecuencia de sus vocalizaciones. Ya no cantan: gritan. Y aun así, muchas veces no logran hacerse oír.
“El ruido del tráfico marítimo en el Estrecho de Gibraltar se ha multiplicado por 32 en 50 años, y las ballenas han tenido que empezar a gritar para ser escuchadas.