
11 de mayo de 2026
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500 personas se quejaron ante la FCC por la actuación de Bad Bunny. El verdadero problema no es el reguetón, sino nuestra atención secuestrada.
La FCC recibió cientos de quejas por la actuación de Bad Bunny en el Super Bowl. Calificativos como “vulgar” y “obsceno” inundaron los formularios. Pero el verdadero escándalo no es el reguetón: es que 500 personas perdieran su tiempo para quejarse de un show de 13 minutos.
Cada queja ante la FCC implica rellenar un formulario, buscar el número de expediente y redactar un texto. Si asumimos 10 minutos por queja, son 83 horas de vida humana dedicadas a denunciar un baile. Horas que podrían haberse usado para leer, caminar o simplemente no hacer nada.
El Super Bowl es, por definición, un espectáculo diseñado para maximizar audiencia y generar controversia. Quejarse de su contenido es como enfadarse porque el mar está mojado. La energía emocional que gastamos en indignarnos por lo que otros ven es energía que no invertimos en nuestras propias prioridades.
“Quejarse de un show es el lujo más caro que puedes pagar: tu tiempo y tu atención.