
5 de junio de 2026
3 min lectura
Un Aston Martin DB9 con lanzallamas reales se vende por 57.000 dólares. La modificación extrema que convierte un clásico en un arma de distracción masiva.
57.000 dólares. Eso costó este Aston Martin DB9 que, además de sus 550 CV, esconde dos lanzallamas tras la parrilla frontal. No es un coche de película: es real y está a la venta. La pregunta no es si te gusta, sino si estás dispuesto a explicarle a tu seguro por qué tu coche escupe fuego.
Este DB9 no es un capricho de taller. Es un Aston Martin DB9 GT Final Edition, el último de su estirpe, con motor V8 americano de 6 litros y 550 CV. Su dueño, Alberto, decidió que eso no era suficiente y montó tanques de propano y oxígeno en la cajuela, conectados a dos "metralletas" que lanzan llamaradas. El resultado: un coche que parece sacado de una película de 007, pero que en realidad es una bomba de distracción sobre ruedas.
Para el comprador, el desafío no es técnico, es legal y práctico. ¿Dónde se puede usar un lanzallamas sin acabar en la cárcel? ¿Cómo se asegura un coche que puede prender fuego a todo lo que le rodea? La respuesta es simple: en ningún sitio. Este coche es un objeto de colección, una pieza de conversación, no un daily driver.
“57.000 dólares por un Aston Martin DB9 que escupe fuego: el precio de la atención máxima, pero también el de la ilegalidad probable.