
11 de junio de 2026
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El impacto que exterminó a los dinosaurios también generó un caldo de cultivo para bacterias que duró 8 millones de años. Así lo revela un nuevo estudio.
El mismo asteroide que acabó con el 75% de la vida en la Tierra, incluidos los dinosaurios no avianos, también generó el caldo de cultivo perfecto para que las bacterias prosperaran durante 8 millones de años. Un estudio publicado en Geology revela que el cráter de Chicxulub, en México, se convirtió en un oasis hidrotermal donde la vida microbiana floreció mientras el planeta se recuperaba.
Esta historia cambia la narrativa de la extinción masiva: no todo fue muerte. Mientras los grandes animales desaparecían, formas de vida microscópicas encontraron un refugio inesperado. El impacto creó un sistema de fuentes hidrotermales que duró millones de años, proporcionando energía y nutrientes a comunidades microbianas.
Para entender cómo la vida sobrevive a catástrofes globales, este estudio ofrece una ventana al pasado. También sugiere que impactos similares en otros planetas podrían haber creado nichos para la vida.
“El asteroide que mató a los dinosaurios también creó un sistema hidrotermal que alimentó bacterias durante 8 millones de años, demostrando que la vida puede florecer en los lugares más devastados.