
3 de mayo de 2026
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La empresa europea ASML solo produce 60 máquinas al año, pero son esenciales para los chips de IA. Esto revela los límites físicos de la tecnología y una lección de minimalismo digital.
La empresa europea ASML solo fabrica 60 máquinas de litografía ultravioleta extrema (EUV) al año. En 2026 serán 60, en 2027 llegarán a 80. Parecen cifras modestas, pero sin ellas no existirían los chips que entrenan los modelos de inteligencia artificial que usas a diario.
Cada vez que usas ChatGPT, Gemini o cualquier asistente de IA, estás consumiendo potencia de cálculo que proviene de chips fabricados con estas máquinas. ASML tiene un monopolio de facto: es la única empresa del mundo capaz de producir los equipos necesarios para los nodos más avanzados (3 nm y inferiores).
La demanda de IA ha disparado las previsiones de ASML: espera ventas de entre 36.000 y 40.000 millones de euros en 2026, un 25% más que en 2025. Pero la producción física no puede escalar al mismo ritmo que el software. Cada máquina cuesta cientos de millones de euros y requiere años de ingeniería. Esto significa que el crecimiento de la IA está limitado por la capacidad de fabricar hardware, no por el código.
Para el usuario, esto se traduce en que los servicios de IA seguirán siendo caros y escasos. No habrá una explosión de modelos gratuitos e ilimitados. La escasez de chips empuja a las empresas a optimizar sus modelos, pero también a cobrar por el acceso.
“La IA no es solo software; su crecimiento está atado a la física de 60 máquinas al año. Usarla con conciencia es el primer paso del minimalismo digital.