
17 de junio de 2026
3 min lectura
Tras el accidente de Adamuz, los viajeros de alta velocidad caen un 20% en cuatro meses. ¿Qué significa para tu tiempo y decisiones de viaje?
La alta velocidad española ha perdido casi un 20% de viajeros en los cuatro meses posteriores al accidente de Adamuz. En concreto, entre julio y octubre de 2023, Renfe y los operadores privados (Ouigo, Iryo) transportaron 1,7 millones de pasajeros menos que en el mismo periodo de 2022.
Para quien prioriza su tiempo, el tren de alta velocidad era la opción predecible: horarios fijos, sin atascos, con wifi para trabajar. Pero la confianza se ha roto. El accidente de Adamuz (junio 2023, sin víctimas mortales pero con descarrilamiento) desencadenó inspecciones, retrasos y cancelaciones que han hecho que muchos viajeros opten por el coche o el avión.
El dato clave: la caída no es homogénea. Los viajeros de negocios —los que más valoran la puntualidad— han sido los primeros en desertar. Para ellos, un retraso de 30 minutos ya justifica cambiar de medio. Y si la tendencia continúa, la alta velocidad podría perder su ventaja competitiva frente al coche compartido o el avión low cost.
“La alta velocidad española ha perdido 1,7 millones de pasajeros en cuatro meses tras el accidente de Adamuz: la confianza tarda más en repararse que las vías.