
6 de junio de 2026
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Astrónomos observan por primera vez la activación de un agujero negro supermasivo que expulsa vientos a 60.000 km/s. El hallazgo desafía los modelos actuales.
Por primera vez, astrónomos han presenciado en tiempo real el despertar de un agujero negro supermasivo. El monstruo de 30 millones de masas solares, situado a millones de años luz, emitió primero una chispa ultravioleta, luego un estallido de rayos X, y finalmente expulsó material al espacio a una velocidad asombrosa: 60.000 kilómetros por segundo. La observación, publicada en Astronomy & Astrophysics, duró seis años y ha dejado perplejos a los científicos.
Hasta ahora, los agujeros negros supermasivos se consideraban objetos relativamente estables, que solo se activaban durante breves episodios de acreción. Este evento demuestra que pueden despertar de forma repentina y violenta, alterando el entorno galáctico en escalas de tiempo humanas. Para el público general, es un recordatorio de que el universo no es estático: fenómenos cataclísmicos ocurren ahora mismo, y nuestra tecnología empieza a captarlos.
Además, la velocidad de los vientos (60.000 km/s) supera con creces lo que predicen los modelos teóricos para agujeros de este tamaño. Esto obliga a revisar cómo estos objetos interactúan con su galaxia anfitriona y cómo regulan la formación estelar.
“Un agujero negro de 30 millones de soles despertó, emitió rayos X y lanzó vientos a 60.000 km/s, desafiando lo que creíamos saber sobre estos monstruos cósmicos.