
13 de junio de 2026
3 min lectura
Dos proyectos faraónicos de gasoductos en África prometen cambiar el suministro energético mundial. Europa busca alternativas al gas ruso.
Dos megaproyectos de gasoductos en África —Nigeria-Marruecos y Trans-Saharan— suman 9.000 km y una inversión de 30.000 millones de dólares. Su objetivo: llevar gas africano a Europa y el mundo, justo cuando Rusia corta el grifo.
Europa busca desesperadamente reemplazar el gas ruso, que antes cubría el 40% de sus importaciones. Estos gasoductos podrían aportar hasta 90.000 millones de metros cúbicos anuales —cerca del 20% del consumo europeo—. Pero ambos proyectos enfrentan obstáculos enormes: financiación incierta, inestabilidad política en el Sahel y competencia con el gas licuado (GNL).
Si se completan, cambiarían el mapa energético global: África pasaría de exportador marginal a proveedor clave, y Europa ganaría independencia energética. Pero el plazo de construcción (5-10 años) y los riesgos geopolíticos hacen que muchos analistas duden.
“9.000 km de gasoductos y 30.000 millones de dólares: la apuesta africana para reemplazar al gas ruso y redefinir el poder energético mundial.