
3 de mayo de 2026
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ASML solo fabrica 60 máquinas de litografía al año. Esa escasez física determina qué tan rápido llega la IA a tu vida y cuánto control tienes sobre ella.
ASML, la empresa europea que fabrica las máquinas indispensables para producir los chips más avanzados, planea enviar solo 60 unidades de su equipo estrella en 2026. Eso es un 25% más que en 2025, pero sigue siendo una cantidad ínfima para la demanda global de inteligencia artificial. Cada una de esas máquinas cuesta cientos de millones de euros y tarda meses en instalarse. El resultado: la capacidad de cómputo que alimenta a la IA no crece al ritmo de los titulares, sino al ritmo de la fabricación física.
La escasez de estas máquinas no es un problema técnico lejano. Es la razón por la que los servicios de IA que usas a diario —desde asistentes hasta generación de imágenes— tienen límites de uso, colas de espera o precios que suben. Cada nuevo modelo de lenguaje o herramienta de IA necesita chips fabricados con litografía EUV; sin suficientes máquinas, la oferta de chips se estanca. Para el usuario, esto se traduce en menos acceso, mayor costo y una dependencia creciente de las grandes empresas que sí logran asegurarse esos equipos.
Además, la concentración de esta tecnología en una sola empresa (ASML) crea un cuello de botella geopolítico. Los gobiernos compiten por asegurar suministros, y las restricciones comerciales pueden frenar el acceso a la IA en regiones enteras. Para el ciudadano común, esto significa que su relación con la tecnología no depende solo de sus decisiones, sino de decisiones de producción que ocurren a miles de kilómetros.
“La próxima vez que una IA te pida esperar o pagar más, recuerda que no es un fallo del software: son 60 máquinas al año decidiendo tu acceso.