
18 de mayo de 2026
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Audemars Piguet lanzó un reloj para la generación Z a 400 euros. El resultado: tiendas cerradas, peleas y gases lacrimógenos. ¿Qué salió mal?
Audemars Piguet lanzó un reloj de edición limitada a 400 euros para atraer a la generación Z. El resultado: tiendas cerradas, peleas entre compradores y gases lacrimógenos dispersando a la multitud.
No es una anécdota aislada. Es lo que ocurre cuando una marca de lujo intenta democratizar su exclusividad sin cambiar su modelo de distribución. La escasez artificial, el hype y la reventa instantánea convirtieron una estrategia de marketing en un problema de orden público.
Para la generación Z, el reloj no era un objeto funcional, sino un símbolo de estatus asequible. Pero la demanda superó cualquier previsión: colas de cientos de personas, enfrentamientos y la intervención policial. La marca tuvo que cerrar tiendas en varias ciudades.
“Un reloj de 400 euros provocó peleas, cierres de tiendas y gases lacrimógenos: la escasez artificial no es marketing, es gasolina sobre el fuego del consumismo.